Un verano raro: casi sin medusas en la laguna

Bañarse en el Mar Menor ha sido este verano bastante más tranquilo de lo habitual. Las campañas de seguimiento del grupo de Ecología y Ordenación de Ecosistemas Marinos Costeros de la Universidad de Murcia han encontrado densidades de medusas incluso por debajo de las de 2025.
Las dos sospechosas habituales, la aguamala (Rhizostoma pulmo) y el huevo frito (Cotylorhiza tuberculata), o escasean o han llegado muy tarde. «Se vieron unas cuantas juveniles de Cotylorhiza en junio y principios de julio, pero adultas no se están observando muchas», explica el catedrático Ángel Pérez Ruzafa, que dirige el equipo.
La explicación apunta al termómetro: los cambios en el régimen de temperaturas han descolocado la estrobilación de los pólipos, el proceso por el que nacen las nuevas medusas. Inviernos menos fríos y calor que se estira desde la primavera terminan pasando factura a su ciclo vital.
Tampoco se han detectado especies llegadas del Mediterráneo por las golas ni grandes enjambres dentro de la laguna: las pocas que hay se concentran sobre todo en la zona central. Aun así, las redes antimedusas se instalaron de forma preventiva en 4,4 kilómetros de costa, en las playas de la Mota, Villananitos, La Puntica, Veneziola y Pantalán.
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