Veinte años peleando por un arenal: lo que ANSE pide ahora que Puerto Mayor empieza a desmontarse
Por Redacción I Love Mar Menor · publicado el

Ayer contábamos que Puerto Mayor empieza por fin a desaparecer. Hoy toca la otra mitad de la historia: la de quienes llevan más de dos décadas empujando para que pasara. La Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) ha celebrado el arranque de los trabajos en la Caleta del Estacio y lo ha resumido en una frase: «No era imposible evitar la construcción de un gran puerto para cerca de 1.000 barcos y una urbanización, y cambiar la historia de destrucción de La Manga».
El detalle que más nos interesa es este: según la asociación, la restauración que ahora financia el Ministerio para la Transición Ecológica se basa en la propuesta que ANSE presentó en 2016. Es decir, el plan estaba dibujado hace diez años. Incluye retirar más de 2.500 metros de tablestacas y los rellenos artificiales, eliminar la flora exótica invasora, plantar especies autóctonas y gestionar los suelos contaminados que proceden de la sierra minera de Cartagena-La Unión.
Lo que se gana no es poco. Hablan del último gran arenal y tramo de costa sin urbanizar de La Manga, y de recuperar una amplia superficie de playa en el entorno del canal del Estacio, una zona con varios miles de viviendas y uno de los mayores puertos deportivos del Mediterráneo español.
Pero ANSE no se queda en el aplauso y pone dos deberes. El primero, cuidado con cómo se arrancan las acacias: hay que hacerlo sin dañar la vegetación natural de los arenales, y después habrá que controlar los brotes de los «millones de ejemplares» que esperan en el banco de semillas del suelo. El segundo, que la zona tenga un mantenimiento adecuado cuando terminen los 18 meses de obra. Restaurar una duna y dejarla sola es la forma más rápida de perderla otra vez.
Y mira más lejos. Para los naturalistas, esto debería ser el comienzo de una etapa de renaturalización de otros espacios de La Manga, con los ayuntamientos y la Comunidad implicados. Avisan de que la Caleta del Estacio por sí sola no basta: la pérdida de playa por la urbanización en primera línea, la retirada cada año de decenas de miles de toneladas de arribazones de posidonia y la subida del nivel del mar aconsejan, dicen, mantener libres las últimas parcelas sin construir.
Por qué nos gusta: porque es de las pocas veces que una pelea ambiental larga acaba con máquinas trabajando a favor. Y porque quien más la ha empujado no pide una placa, pide que alguien se quede a regar.
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